lunes, 21 de junio de 2010

LA MAÑANA DE JUNIO

Cuando ví aquel cielo nublado, con extremas
nubes negras, el oscuro de aquel día causaba poca
armonía.

En la vispera del pasar, parecía un anochecer,
tan oscuro, tan oscuro que temblaba el atardecer.

De repende siento sonidos que quiebran el estar
de la tierra, brillantes gotas que no se ven,
por su transparencia ante aquel suelo aunque
humedeciendo hasta mas no poder.

Mientras mas y mas fuerte agredía, no se dejaba estar sola
le acompañaba la brisa que le hacía mas tenebrosa.

Mas de repente sigue callendo, pero el oscuro está
aclareciendo y con la expresion de querer terminar,
suave sonido se ha de escuchar, aquella brisa
que le acompañaba, se esta marchando y le deja en soledad.

Menos y menos se siente el sonido, puedo salir, puedo
mirar al cielo y un azul extrellado nos esta iluminando
un frío estupendo nos quiere acorralar.

Agradecido de la lluvia, que enverdese mi mundo, agradecido
de mi mundo que me deja vivirle.

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